viernes, 7 de agosto de 2026

TRAGACETE EN LA GUERRA CARLISTA

Saco de Cuenca 16-4-1874 de Daniel Perea
La importancia de Tragacete durante las guerras carlistas, radica en su posición geográfica y estratégica como nudo de comunicaciones naturales en la Serranía de Cuenca, y su condición de foco de insurrección inicial. Aunque no se desarrollaron batallas de grandes ejércitos a campo abierto, el pueblo fue fundamental para el desarrollo del conflicto en la provincia. En primer lugar fue el punto de origen de la rebelión de Cuenca.
En la Tercera Guerra Carlista (1872-1876) fue uno de los poquísimos escenarios clave donde se inició abiertamente el levantamiento carlista, en tierras conquenses.
A mediados de mayo de 1872 tras el llamamiento general de Carlos VII, los primeros grupos rebeldes se alzaron en armas en Tragacete, Valdeganga y las Pedroñeras. Lo que forzó al ejército del Gobierno Liberal a movilizar de inmediato tropas desde Cañete para frenar el alzamiento.

Tragacete funcionó como paso fronterizo y refugio estratégico militar, debido a su ubicación limítrofe con las provincias de Cuenca, Teruel y Guadalajara, funcionando como aduana natural y corredor seguro para las facciones carlistas.

Por parte del Gobierno,  el mando liberal, estableció un control defensivo desde la Primera Guerra Carlista (1836), urgente y necesario, para fortificar la frontera desde Requena hasta Tragacete y Fuente García, con el objetivo de cortar tanto suministros como la libre circulación de rebeldes carlistas que cruzaban constantemente hacia el Maestrazgo o Aragón.

Las partidas rebeldes, al mando de Pechuán y Lázaro, tras sufrir alguna derrota, o verse acorraladas, usaban las escarpadas montañas de Tragacete para reagruparse, conseguir víveres o recibir a combatientes heridos antes de marchar hacia Guadalajara.

Debido a su orografía, Tragacete se convirtió en la base perfecta para la guerrilla, la táctica carlista más efectiva en la región. Aprovechaban las montañas para esconderse de las columnas gubernamentales y asaltar de improviso líneas de comunicación de la provincia, creando un clima de inestabilidad, lo que facilitó hazañas de mayor envergadura como la del célebre Saco de Cuenca en 1874.

El impacto económico, que estos hechos tuvieron para los vecinos durante las guerras carlistas, fue devastador por la asfixia financiera que se derivó de la doble tributación: agotamiento de suministros, reclutamiento forzoso y saqueo de recursos ganaderos y forestales. Al ser un punto estratégico en la Alta Serranía, tanto los rebeldes como las tropas del Gobierno Liberal exigían pagos económicos, raciones obligatorias de víveres cada vez que entraba una facción militar o se refugiaban en los montes.

Ayuntamiento y vecinos estaban obligados a entregar suministros de manera inmediata. Pan, carne y vino para alimentar a las tropas, y pienso para la caballería. Se entregaban fanegas de grano de cebada y paja, dejando vacíos los pajares locales, y a los vecinos sin alimento para sus propios animales de labor. Para rematar se producía una doble tributación, los rebeldes recaudaban tributos forzosos bajo la amenaza de quemar cosechas y confiscar bienes.

Cuando las tropas liberales recuperaron el control de la zona, sancionaron a los pueblos bajo la acusación de colaborar con los rebeldes, obligando a la pobre gente a repartir lo poco que les quedaba para evitar represalias.

Todas estas vicisitudes llevaron a la ruina la ganadería y el comercio local. La economía de Tragacete históricamente se ha sostenido por la ganadería brava y lanar, viéndose en esta época paralizada. Las ovejas y vacas eran el principal objetivo de las guerrillas para el abastecimiento de sus hospitales de campaña y cuarteles, por lo que era habitual el robo de ganado.

Quedaron bloqueadas las rentas de arriería al cortarse las comunicaciones comerciales seguras hacia Cuenca, Teruel y Guadalajara. Los vecinos no podían vender ni la madera de sus pinos, ni los productos derivados del ganado.

El Ayuntamiento, para cumplir las demandas de los militares y que no fusilaran a las autoridades locales, tuvo que solicitar préstamos abusivos y emitir vales que rara vez cobraban. Esto generó una enorme deuda pública municipal que se arrastró durante décadas tras el fin de la guerra en 1876.

Esto es una pincelada de la devastación que los enfrentamiento ideológicos producen en la sociedad, sobre todo en los pueblos ocupados por tropas varias, sin importarles absolutamente sus habitantes, excepto lo que podían conseguir de ellos.

(Fuentes: Biblioteca Nacional de España, Archivo Histórico Provincial y arrecaballo.es)   

sábado, 18 de julio de 2026

FOTOGRAFÍA ARTISTICA

 

 
Ayer 17 de julio tuvo lugar, en la sala de exposiciones de la Casa de Don Casildo, la inauguración de la exposición fotográfica de Francisco Serrano con gran afluencia de público.
Fotografías donde el ojo experto del artista ha sabido captar la esencia de cada detalle, tanto paisajístico como personal.
Al ser fotografías en blanco y negro, la ausencia de color hace exclusiva la gama de grises, resaltando la luz, las sombras, las texturas y las formas, creando un efecto emocional y atemporal eliminando las distracciones del color.
De esta manera Paco consigue que la mirada se dirija instintivamente a la expresión del sujeto, resaltando su oficio o la acción principal del momento.
Enhorabuena Paco, has conseguido emocionar a todos los que asistimos ayer a la inauguración.  

jueves, 9 de julio de 2026

LOS TEMPOREROS DE LA SIEGA

 

Los peones segadores eran temporeros itinerantes que se contrataban temporalmente para la recogida de la mies en verano.
Formaban cuadrillas organizadas para segar con hoz o guadaña (Dalla en nuestro pueblo), con largas jornadas de trabajo físico bajo un sol abrasador. Muchas cuadrillas venían de climas más cálidos, donde ya habían acabado la cosecha. Eran conocidos por sus habilidades en la forma de trabajar, viajaban a pie o en carros, llevando a cuestas sus escasas pertenencias.
Su trabajo requería gran fuerza, ya que todo se hacía a mano, lo recogían en gavillas y las transportaban a la era para proceder a su trilla.
Solían vestir camisas de algodón, la mayoría de las veces remendadas; pantalón de pana raído (típico de la época); calzados con abarcas en los pies, atadas a los tobillos, y calcetines, llamados piales, con tela como de lona para que no se pegasen espigas y cerones. Llevaban un pañuelo anudado al cuello, para absorber el sudor, y un gran sombrero de paja para protegerse del sol.
Vivían situaciones de precariedad, durmiendo en pajares o a la intemperie, algo que no ha cambiado en algunas partes de nuestro país, en el que todavía hay temporeros en las mismas condiciones.
Se ajustaban por un sueldo y la comida, y los primeros en llegar elegían sitio, dejando a los últimos las casas donde nadie quería ir.
Como todo se hacía de manera manual, la hoz y la guadaña eran los instrumentos utilizados. Recogían el cereal con una mano, que se protegía de los cortes con una especie de dedil de madera, llamado zoqueta, y en la otra mano llevaban la hoz para segar. La hoz tenía una hoja metálica en forma de media luna, y un mango corto de madera. La guadaña, era una cuchilla también curva, pero mucho más larga; ajustada a un palo largo, o astil, se manejaba con las dos manos con un característico movimiento de cintura que permitía cortar la hierba y la maleza más extensamente.
Tras las dura jornada de trabajo, era habitual verlos con la piedra de afilar, preparando sus instrumentos, la hoz y la guadaña, para la siguiente jornada, pues el filo era fundamental para segar correctamente y con rapidez, porque solían ajustarse a destajo.
Cuando finalizaban la cosecha recogían sus bártulos, y se iban a otro pueblo, despidiéndose hasta la siguiente temporada.
Con el avance de la tecnología, los temporeros fueron desapareciendo, ya que el trabajo que una cuadrilla podía realizar en todo un día, la cosechadora lo  hacía en un par de horas, con un solo operario.
Siguen existiendo cuadrillas para la recogida de la fresa, la vendimia o los ajos, etc., productos frágiles, donde la maquinaria es más difícil de usar.
Aunque las condiciones laborales de los temporeros actuales tienen mayores garantías, todavía existe muchísima precariedad en el sector. Cuando nos llevamos una fresa a la boca, solo nos fijamos en el sabor, ni siquiera se nos ocurre pensar cómo llega a nuestra mesa.
 
¡¡FELIZ VERANO!!

sábado, 13 de junio de 2026

EL MÉDICO


No siempre hemos tenido Centro de Salud, aunque sí Médico. Estamos acostumbrados a tener un médico de familia, antes llamado de cabecera, que nos atienda y nos lleve un historial, todo de manera gratuita, aunque no es del todo cierto porque sale de nuestros impuestos.

Aunque soy mayor, pero no tanto, he llegado a conocer el sistema anterior, donde había que pagar para que te atendieran. La forma de pago era parecido al resto de oficios, con las igualas que se abonaban cada mes, aunque el médico también recibía una paga del Municipio, que también le proporcionaba vivienda.

El médico tenía su casa en lo que actualmente es el Centro de Interpretación de la Naturaleza; tenía tres puertas: la principal, enfrente de la actual Asociación de Mujeres; a su izquierda, en la otra calle, la de la cocina, y a la derecha, enfrente de las casas de los maestros, la de la consulta.

La inauguró Don Antonio Mialdea, al que no llegué a conocer. El siguiente, a quien recuerdo con cariño fue Don Vicente Priego, que me cosió la barbilla, tras una zancadilla que acabó en el bordillo del Ayuntamiento, con una brecha que necesitó tres puntos.

Don Vicente se casó con una maestra, y al parecer, por ciertas discrepancias con el Secretario que había entonces, decidió irse del pueblo. En general era muy querido y se sintió su marcha.

En el año 63, la Ley de Bases de la Seguridad Social buscó un modelo unitario e integrado, ampliando la cobertura a más trabajadores, estableciendo un sistema de reparto y gestión pública. Pero sería en 1978 cuando la Constitución reconoció la Seguridad Social como un derecho fundamental, garantizando asistencia para todos los ciudadanos. Hasta el año 2018 donde se reconoce el sistema universal de Seguridad Social con derecho a servicios de salud.

Con la marcha de Don Vicente se produjo un ir y venir de médicos, sobre todo de peruanos. Recuerdo a un tal Facundo, un Danilo, otro que se fue dejando un niño al cuidado de una prima mía, y que tardó un año en volver a por él. Alguno ejerciendo con el título del hermano, porque la dificultad de encontrar médico hacía que Sanidad no fuera nada escrupulosa en su contratación.

Entre estos peruanos también hubo alguno excelente como Don Eugenio Ceballos, gran cardiólogo, que como buen especialista acabó en el hospital Virgen de la Luz. Su paso por el pueblo, le sirvió de trampolín, como a otros muchos, para alcanzar puestos más relevantes.

Hasta llegar al Centro de Salud actual, el consultorio ha estado ubicado en diferentes sitios. Con la llegada de otro médico, éste del país, se cambió la consulta a la Casa de Don Casildo (siempre polivalente y recurrida), donde ahora se encuentra el Centro Social, con una puerta en la actual ventana. En esa sala hacían análisis y placas de Rayos X. Años después se mudó a las cocheras de la casa del médico, para inaugurar, en los años 90, el nuevo local donde antes estuvieron los toriles, y ahora está la Farmacia. Por aquel entonces, el médico de cabecera, vivía en el pueblo, y siempre estaba de guardia. Más tarde llegaron los refuerzos los fines de semana y las guardias en el Centro de Salud las 24 horas del día.

El año 2013 se inauguró el actual, más grande, dando servicio a los pueblos de la Comarca: Tragacete, Huélamo, Valdemeca, Vega del Codorno y Beamud.

Como se puede comprobar los servicios de atención primaria están cubiertos, derivando a los especialistas en la Capital, mediante un servicio de ambulancias que también tiene allí su base, que se complementa con otra base para helicóptero para casos extremos.

Tenemos unos servicios que debemos cuidar para que nuestro pueblo esté en disposición de tener las mismas oportunidades de centros con mayor población. Un amigo mío, profesional de la medicina, me habló una vez de la importancia de tener un buen médico de cabecera, que te conoce bien y sabe de tus necesidades, algo que es más importante que visitar especialistas. A veces creemos saber más que el médico, conocemos nuestros derechos y deberíamos cuidar estos servicios, que son de todos, y no podemos permitir que por falta de población nos quedemos desatendidos.

Gracias a los profesionales que se ocupan de los habitantes de nuestros pueblos, en la mayoría gente de avanzada edad.


sábado, 30 de mayo de 2026

CÉDULA DE 1782


En 1782, durante la monarquía de Carlos III, el Conde de Saceda, Juan Javier de Goyeneche e Indaburu, participó en la constitución del Banco Nacional de San Carlos, el primer banco del país que más tarde daría lugar al futuro Banco de España.
Esta imagen, reconoce una acción por valor de dos mil reales de vellón, del sobrante de los propios de la Villa de Tragacete. En aquella época comienza la andadura de la peseta como moneda, aunque no sería oficial hasta 1868.
Nuestro pueblo colaboró en la creación de dicho banco con sus aportaciones.

Crédito: europeana.eu

sábado, 9 de mayo de 2026

MAYOS EN COMO 1956

El mes de mayo por excelencia, es el mes de la tuna y de las rondallas, y llega la noche que tanto esperan las mozas, la noche del mayo cantado por su amado, o en su lugar la tuna.
He conseguido, de una emisora italiana las imágenes de aquella rondalla que hizo que en su momento fuera conocido nuestro pueblo: cuando fueron a bailar al lago Como en Italia.
Si pincháis en el enlace podréis ver la secuencia donde nuestros paisanos interpretan sus danzas. A mí me resulta difícil reconocer a las personas que intervienen, teniendo en cuenta que yo aún no había nacido, pero seguro que alguno de vosotros sí que conocéis a alguien. Si es así, espero que lo compartáis con los demás, y a los que vean a algún familiar darles una alegría.
¡Que la primavera y Mayo os traigan amores!

 

miércoles, 22 de abril de 2026

EL DÍA DEL LIBRO

 

Desde que nacemos vamos escribiendo el libro de nuestra vida, que está en blanco.
Las experiencias, buenas o malas van rellenando las páginas. Los viajes, las reuniones, el aprendizaje, todo ello hace que ese libro de la vida vaya reflejando lo que somos.
Podemos ser lo que queramos, la imaginación no tiene barreras. Independientemente de los sucesos diarios, si le añadimos la ilusión que la lectura nos puede proporcionar, llegaremos a límites insospechados.
Aprendamos leyendo y así nuestro libro vital estará mucho más completo.

¡FELIZ DÍA DEL LIBRO!

jueves, 5 de marzo de 2026

DÍA DE LA MUJER

 

Otro año más tenemos que seguir reivindicando el día de la mujer, así como la libertad de pensamiento y la libertad de expresión. No podemos dar un paso atrás, debemos evitar un retroceso y volver a lo vivido años atrás.

Muchos de nosotros no habíamos oído hablar de una institución llamada Patronato de Protección a la Mujer, que se creó en 1941 y siguió activo hasta su disolución en 1985. Se ocupaba en teoría de proteger a la mujer, y digo en teoría porque lo que la mayoría de ellas encontraba era control del cuerpo, de la mente y de su vida entera.

Todas las ciudades tenían correccional y maternidad; los bebés eran solo una parte. Durante décadas muchísimas niñas y jóvenes fueron internadas por el Tribunal de Menores, por una denuncia, un beso, un embarazo o una violación, y la culpa era siempre de la joven, la rebeldía propia de la edad, todo se resumía en descarrío: joven descarriada.

Se podría hablar largo y tendido sobre el tema. Un tema desagradable para aquella sociedad que lo permitió. Afortunadamente, hemos evolucionado como sociedad, aunque tengamos que seguir reivindicando, para que no se olvide, que hombre y mujer somos iguales y que en otros tiempos no se consideró así.

Yo ya voy teniendo una edad y me gustaría ver que, de una vez por todas estas reivindicaciones, no fueran solo papel mojado y que el día de la mujer dejara de ser un tira y afloja entre partidos políticos, y que la realidad del día a día reflejara esa igualdad.

 

¡Feliz día de la mujer!


lunes, 9 de febrero de 2026

EL RÍO JÚCAR

Río Júcar - Estrecho de San Blas

Ayer en la 2 de RTVE salió un reportaje sobre el río Júcar, desde su nacimiento en los Ojos de Valdeminguete hasta su desembocadura en Cullera (Valencia). En este documental, del que una pequeña parte, se refleja lo más cercano a Tragacete, con la recreación del Grupo Keltiberia y una pincelada de lo que fueron Las Salinas, resaltando la importancia que tuvieron en otra época, cuando se medía en sal (salario) el sueldo de los soldados. Es aconsejable ver todo el reportaje completo:


Los paisajes a vista de dron desde el nacimiento hasta su desembocadura son un deleite para la vista.

sábado, 17 de enero de 2026

LOS JUEGOS

Tragacete Fútbol Club

En nuestra infancia vivíamos más en la calle, eran juegos más físicos que en la actualidad donde predominan las consolas. La calle estaba menos concurrida de coches y ahí transcurrían los mejores momentos para jugar. El punto de reunión era la Plaza.

La cochineta

Había juegos de chicos, como el fútbol, con dos piedras señalando la portería; o la cochineta, con un palo hecho de buje se golpeaba una pelota. También los había exclusivos de chicas: la comba con una soga sujeta por los extremos haciendo un arco, por el que iban saltando hasta que alguna perdía y era relevada por otra, y si duraba mucho entonces le daban a la cuerda muy fuerte tocinete, hasta que perdía. Otros juegos parecidos de chicas eran el de la goma, que había que ir saltando cada vez más alto; el del tejo, saltando a la pata coja a la vez que se golpeaba un trozo de teja que se hacía avanzar por unos cuadros dibujados y numerados en el suelo con un trozo de yeso y el corro de la patata, cantando en círculo cogidos de la mano y sentándose en el suelo. Los de chicas solían ser más relajantes, como a las casitas, las comiditas, en mi época ya había cacharritos; recuerdo cocinar en la puerta de mi abuela donde había un poyo para sentarse y el hueco que tenía lo usábamos de horno, y a las muñecas con las que jugábamos en casa.

El corro de la patata

Luego había juegos de chicos y chicas, la gallinita ciega, se le tapaba los ojos al que se quedaba y se le daba vueltas y tenía que coger a los otros y adivinar quién era; el pañuelo, salían dos corredores de los equipos alineados y el primero que cogía el pañuelo y volvía a su fila ganaba; la maya, como el bote-bote que juegan ahora los niños: en la ventana del Ayuntamiento (lo que es la actual oficina de Turismo), se ponía una piedra y el que se quedaba iba nombrando a cada uno de los que encontraba, y si alguno de los escondidos llegaba a la piedra antes decía: alzo la maya por todos mis compañeros y por mí el primero, y repetía el que se quedaba. El balón prisionero se jugaba con dos equipos situados cada uno en rectángulos grandes, y se lanzaba la pelota a un jugador contrario que si no la cogía quedaba eliminado. Otro juego compartido por chicos y chicas, y un poco bestia era el churro, en el que se saltaba sobre un niño haciendo un montón. Desde la distancia no sé cómo no tronchábamos a alguien.

Había juegos según las épocas, la taba, se jugaba como a los dados con huesos de cordero; cuando llegaban los albaricoques, se guardaban los cucos y se jugaba con ellos al gua, un agujero que se hacía en la arena de la Plaza. Los que tenían mayor poder adquisitivo jugaban con canicas de cristal.

Cuando pasaba la fiesta de San Miguel se jugaba a toros, y otros desde pequeños les gustaba jugar a policías o ganaderos, éstos con latas de tomate formaban su rebaño y lo llevaban arrastrando con un palo hasta el río para que bebieran agua. La imaginación suplía la falta de juguetes en aquélla época.

Otros juegos tradicionales eran el escondecorreas, y al que iba buscando la correa lo golpeaban, y cuando la encontraba salía él detrás de los demás dando correazos. Se jugaba con cualquier material: con una pelota de trapo, o dando patadas a unas chapas, o con el aro, un círculo de hierro que hacía el herrero guiado con un gancho para mantenerlo rodando; con el trompo, un trozo de madera de forma cónica con una punta metálica que se liaba en una cuerda y al desenrollarla giraba en el suelo. Luego llegarían juegos más modernos como el yo-yo, o el hula-hop. En la escuela se jugaba a los cromos y luego se intercambiaban los que te salían repetidos en las chocolatinas. El hinque, que consistía en arrojar un clavo en la arena de la plaza, o en terrenos húmedos.

Mientras que hay juegos que se pierden ya en la memoria como el fotre, otros siguen con más fuerza. Los chicos decidieron hacer porterías en condiciones en las eras, y con palos que trajeron del campo construyeron unas reglamentarias. Con cuerda de pita y bramante hicieron las redes en la cuadra de mi casa. Recuerdo a Pepe el de Policarpo y a mi hermano Gerardo, todas las tardes hasta que las terminaron, y cada día que iban a jugar las llevaban y montaban, y al terminar las recogían de vuelta a casa.

Sin olvidar el trinquete que antes se jugaba a mano, después con raquetas de madera hasta llegar a las actuales. Un año nos trajeron los Reyes los juegos reunidos geyper, lo que era ideal en lo más crudo del invierno cuando no se podía salir por los tascazos de nieve. Los juegos solían finalizar cuando empezaba a anochecer. 

En la actualidad los niños, en los pueblos, todavía salen a jugar en verano a la calle aunque van ganando los videojuegos en ese aspecto. La infancia es el período en el que está todo por aprender, por descubrir, donde la imaginación juega un papel primordial. Hoy en día es más cómodo darles a los niños un móvil con videojuegos para que no molesten. Desde mi punto de vista, jugar en la calle con otros niños hace que la vida se vea de otra manera, y entre todos deberíamos ayudar a recuperar ciertas costumbres.

¡JUGAD, SED FELICES!

En recuerdo de mi hermano y de todos aquellos que con ilusión y esfuerzo consiguieron tener el primer campo de fútbol con porterías y redes.

domingo, 30 de noviembre de 2025

LA DEMOCRACIA

Hace apenas unos días se han cumplido 50 años de Democracia, para los más jóvenes la única forma de vida conocida, aunque para otros la etapa anterior fue menos apetecible y carente de muchas libertades de las que ahora disfrutamos. La Democracia, con todos sus defectos, es el mal menor pues nos permite elegir a nuestros dirigentes, de una u otra ideología, votamos siempre lo que creemos que será mejor para todos, aún cuando nuestra clase política no esté a la altura, en la mayoría de las ocasiones, lo que esperamos de ellos es que dirijan el país de la mejor manera, y lo coloquen, en general, a un alto nivel: de trabajo, económico y habitacional, en definitiva en un estado de bienestar que no siempre se produce, lo que a la larga nos va decepcionando, tanto una como la otra ideología.
Pero de lo que voy a hablar hoy, que recorre las redes y no podemos ignorar, es de nuestro pasado reciente, algo que es preciso conocer para que nunca, nunca, se vuelva a repetir.
No sé si alguna vez os habréis preguntado porqué el cementerio de Tragacete tiene en la parte de atrás, anexionado, un sobrecementerio de pequeñas dimensiones. Parece ser que ahí, recibieron sepultura en una fosa común, personas que fallecieron de manera violenta, durante la Guerra Civil, y en época posterior. 
El documento que he encontrado habla sobre los maquis que se supone están ahí enterrados.
"El 18 de septiembre de 1944 un grupo compuesto por 20 maquis, cuyo capitán era Victoriano Anastasio Serrano Rodríguez, cruzaba la frontera de los Pirineos, y después de muchas tribulaciones se asentaron en los montes próximos a Landete y Cañete. 
El 9 de octubre, entran en España por el puerto de Benasque, José Andrés Benito Vindel, natural de Sacedón (Guadalajara), Esteban Rueda de la Hera, Antonio Rodríguez González y Ramón Iglesias Iglesias. Estos consiguen llegar a Tragacete, aunque su estancia será breve ya que no encontraron el apoyo de la población y les resultó difícil adaptarse a un territorio desconocido para ellos.
El 12 de enero de 1945, fueron traicionados en Tragacete por el dueño de un rento, Matías Megino, que primero les dio alojamiento y luego los denunció a la Guardia Civil.
En el enfrentamiento murieron José Andrés Benito y Esteban Rueda. Días más tarde abatieron a Antonio Rodríguez, y detuvieron a Ramón Iglesias".
Según consta en el documento, dos de ellos están en una fosa común de Tragacete. Tenemos una historia negra en nuestro pueblo, como ocurre en todos los pueblos, una historia vergonzante pero que también debemos conocer, sobre todo para que no se repita.

Fuente: DIAZ DIAZ, Benito. La guerrilla antifranquista en Castilla-La Mancha, 1939-1952. Cuenca. Ediciones de la UCLM, 2022. 

jueves, 6 de noviembre de 2025

LA BARBERÍA

 



La barbería, era el lugar de encuentro de los hombres antes de irse a sus labores, agrícola, ganadera o del monte, o a la vuelta de esos trabajos, no solo para cortarse el pelo, y afeitarse, también para socializar, igual que ahora en las peluquerías modernas unisex. Con una brocha, jabón y agua caliente recogida de la cocinilla, se bañaba la cara de los señores, a veces con una barba durísima, y después con una navaja y gran destreza, entre chiste y chiste, se dejaba la cara con un masaje final de Floyd como el culito de un bebé. Acabando el servicio con un Servidor de Usted. La mayoría de las veces la barbería era el lugar de aseo de aquellos señores, donde también se vendía brillantina y una colonia destilada en la misma barbería con agua de lluvia y esencias.

En Tragacete, antes de la barbería de la Plaza, la de mi padre, hubo  al menos dos barberos, uno fue la barbería del corzo, que según me corroboró Miguela era la de su cuñado Segundo, y estaba situada en la que sigue siendo la casa de los corzos; y en el callejón (ahora cerrado) se podía ver el interior por la ventana.

La otra era la del tío Guillermo, el marido de la tía Librada, que estaba situada en la casa que hace esquina enfrente del Gamo de arriba, como así me lo ha confirmado su bisnieta Nuria.

La de mi padre, al principio estuvo ubicada en casa de Lázaro el moña, hasta su establecimiento definitivo en la Plaza, y su horario de trabajo podía abarcar desde las ocho de la mañana hasta las doce de la noche, ya que los pastores o los agricultores madrugaban o volvían tarde. Cualquier hora era buena para atenderlos.

Para cobrar el método establecido era el de las igualas, que quiere decir que los servicios de la semana se igualaban con una cantidad de grano del que se recogía en las cosechas, por lo que se cobraba una vez al año; también se pagaba con huevos, y por supuesto con dinero, algo que en aquella época escaseaba. El precio del servicio a domicilio, para personas enfermas o impedidas, era el doble, aunque mi padre nunca aplicó esa tarifa. Todavía recuerdo que existía un cuaderno con los débitos, eran épocas difíciles.

La barbería en la que yo me crié siempre estaba llena de gente, a cualquier hora. Aún no había empezado la emigración a las ciudades. Cuando llegaban las fiestas era tanta la afluencia de público que mi tío Leandro, subía de Cuenca para ayudar a mi padre.

A mi corta edad veía a la gente muy mayor, señores con barbas de varios días, curtidos por el aire y el sol, para mí eran todos abuelos. Quizá por eso siempre me han interesado las historias que oía contar sobre nuestro pueblo, porque siempre andaba por medio, y siempre me produjo una enorme ternura el mundo de los abuelos, por su experiencia y a veces porque vivían en mundos diferentes, por haber perdido la cabeza, que decían entonces, y yo pensaba: dónde la habrán dejado.

Había una tabla con números para repartir turno, y una radio que, en aquellos años en los que hasta pensar estaba prohibido, además de oír el parte oficial por la noche, me contaban que si no quedaba ningún cliente sospechoso, que pudiera delatar, se sintonizaba la famosa emisora Pirenaica, para conocer otra versión diferente a la oficial sobre la situación política de nuestro país.

Mi padre, aprendiz de barbero desde su infancia en Cuenca, se estableció en Tragacete después de la guerra, hacia el año 45, viviendo exclusivamente de este oficio hasta los años 70 cuando comenzó el abandono de los pueblos buscando una vida mejor en la ciudad. Al mismo tiempo con la moda de los pelos largos al estilo Hippie y más tarde con las maquinillas, la gente ya no iba cada semana a afeitarse a la barbería, y tuvo que reinventarse. La barbería siguió funcionando hasta que se jubiló, aunque siguió atendiendo a sus clientes de toda la vida, no solo de Tragacete, sino de los pueblos de alrededor.

La Diputación en un programa de recuperación de oficios perdidos, impulsado por Miguel Romero, grabó un programa en el que entrevistaba a mi padre cuando tenía 90 años en el que habló de su trabajo y de su vida en el pueblo. Lamentablemente la grabación se perdió y no se sabe donde está. Al menos tenemos constancia gráfica de su último servicio, en el que, a sus 100 años, mi padre le cortaba el pelo a su último cliente, Gregorio el hachero, de 90, con la siguiente conversación:

─Aquí no hay más barbero que tú.

─Cómo dices.

─Que aquí no hay más barbero que tú.

─Pues no, no hay nadie, ni pa qué, si casi no hay gente en el pueblo.

─También llevas razón.


Aunque mis hermanos aprendieron el oficio, sus vidas discurrieron por otros derroteros.


A todos los peluqueros y barberos por su dedicación a pesar de las dificultades, y especialmente a mi padre: Francisco, EL ÚLTIMO BARBERO DE TRAGACETE. 

miércoles, 22 de octubre de 2025

LA SOLEDAD

 








Al llegar estas fechas resulta inevitable que acuda a mi mente la frase:
"¡Qué solos se quedan los muertos!", del poema de Gustavo Adolfo Bécquer, que explora la soledad y el silencio de la muerte, algo ineludible por otra parte.
Partiendo de esta triste reflexión se me ocurre otra aún más dolorosa, estar solo estando vivo: ¡qué solos se quedan los viejos!, como algo lejano y pensando que nosotros no vamos a llegar a ello. 
Los visitamos, los cuidamos, los tenemos en casa; otras veces los llevamos a lugares donde creemos que estarán mejor cuidados, siempre intentando acallar nuestra conciencia, sin darnos cuenta que son personas que siendo conscientes, o tal vez inconscientes, con diferente forma de entender el cuerpo, sin fuerza pero con un corazón joven que quiere y no puede hacer lo mismo que años atrás.
Procuremos que no exista esa soledad, aunque repitan una y mil veces lo mismo. Escuchemos y que no sientan esa terrible sensación, y si llegan o llegamos a no conocer a nuestros seres cercanos y queridos, que la otra parte siempre sepa quiénes somos.
Que extrañar a los muertos nos vuelva conscientes de cuidar y valorar a los vivos.
   

viernes, 26 de septiembre de 2025

LAS PEÑAS


 







A las seis de la tarde, con el volteo de campanas y la traca inicial, comienzan los festejos. A las siete el pregón, este año con los chicos de la Asociación Juvenil en el balcón del Ayuntamiento. Abajo, escuchando, la gente del lugar y sobre todo una explosión de colores con las camisetas de las diferentes peñas.
Las peñas, el alma de la fiesta, las que están y las que se recuerdan en el tiempo con añoranza:
La primera que se formó fue la de San Miguel, durante muchos años y muchas fiestas, de ella sólo queda el recuerdo de lo que fue. Sus miembros por edad, por circunstancias, por lo que fuera, decidieron no seguir; Los Malotes, también desaparecida cuando uno de sus componentes falleció; otra femenina, Las Bolinguetas que duró poco.
Las actuales:
Los Judas, Los Taitantos, Los Bacanales, Los BO2, Anda que tuuu, Los Rayaos, la que nunca cierra Los Revolcaos, Los Waltrapas, Los Kamikaces, Los Trankas
Tragacete I.P.T.Las Parrandas, Los Colgaos y muchos otros que no recuerdo.
Todas ellas tienen una sede, normalmente alguna cuadra, en la que hacen vida familiar durante toda la fiesta: comen, beben, bailan y admiten a tomar una copa a cualquier persona que pase por allí.
En un principio, quizá fue por ahorrarse unos dinerillos en los bares, ahora no es así, aunque posiblemente también, durante los días que dura la fiesta disfrutan con la familia de peña que han elegido.
Para los que no tienen peña y tienen que soportar el ruido que hacen con su música, un poco de tolerancia y de paciencia, son cuatro días, y el pueblo está lleno de vida, luego llega de golpe el silencio.
Sin el colorido de las diferentes camisetas, la fiesta estaría más triste y seria. El día del Santo Patrón son los encargados de sacar a hombros a San Miguel, y de homenajear a los difuntos que desde el último San Miguel nos han dejado.
Felicidades a todas las peñas, perdón por las que no he nombrado por desconocimiento, y sobre todo felicitar a Los BO2 por su 25 aniversario, que no está nada mal.

¡FELICES FIESTAS!
¡VIVA TRAGACETE!
¡VIVAN LAS PEÑAS!
¡VIVA SAN MIGUEL!

sábado, 13 de septiembre de 2025

TRAGACETE “Un pueblo que baila - Año 1956”

En alguna ocasión he hablado del grupo folklórico que representó a Tragacete en importantes concursos. Ahora, gracias a la generosidad de Ángel Luis Adán de la Hoz, ha llegado a mis manos la revista Gaceta Ilustrada, donde queda reflejada la importancia que tuvo el grupo y la publicidad que le dio al pueblo.
La crónica, nada más y nada menos, de la mano de Federico Muelas, Cronista de Cuenca y poeta por excelencia, comienza haciendo una descripción del pueblo: 
“Tragacete, en el cogollo de la Serranía de Cuenca, es un pueblo desparramado, de plazas extensas y calles, que de tan anchas, casi no lo son. Difiere de la imagen habitual en los pueblecitos serranos: casas acurrucadas a la sombra tutelar de la Iglesia. En Tragacete hay muros viejísimos recubiertos de líquenes secos, y otros con el blanco reciente de la cal viva. Solanas donde los viejos cuentan historias perdidas en el tiempo y “cafés” con noticias recientes del mundo actual que ha traído a este rincón el grupo vencedor en el concurso folklórico de Italia.” 

En el año 1956 esta es la descripción que Federico Muelas hace de nuestro pueblo. Nos habla del entonces alcalde Valentín Sevilla, al que por edad sitúa entre los jóvenes y los viejos, y que por ello anima a los unos y escucha a los otros, para que los antiquísimos ritmos y canciones que recuerdan los mayores sean los jóvenes veinteañeros quienes los representen fuera de nuestro país, y que así a nuestro pueblo vengan gentes de toda España. Desde este punto de vista lo podríamos considerar pionero en cuanto a la apertura turística como más tarde iremos observando.

También nos habla ya de la importancia de la caza, de la destreza de hombres cazando corzos o jabalíes, y cómo los más viejos cuentan tiempos en los que se cazaban osos, de ahí que la toponimia hable de parajes como “El rincón de los corzos”, la “Umbría del oso”, o “Las Jabaleras”. Nos habla de la limpidez y hermosura de los ríos y pinares del Júcar, del Tajo y del Cuervo, para terminar diciendo que en un plazo breve, las primeras escopetas de España se reunirán aquí, en uno de los cotos más extensos y bellos del país, y para ello se ha construido un Parador de recia y cómoda arquitectura, en el que sólo faltan por levantar las construcciones que exige la montería: cuadras, perreras y capilla, aunque al parecer con discrepancias al hallarse cercana la Iglesia con San Miguel como patrón, peleador que no va nada mal como protector de cazadores. 

Y todo esto dice Federico a doscientos kilómetros de Madrid. El Parador al que se refiere sería conocido como Hotel La Trucha, con gran prestigio durante muchos años como referente de un pueblo que miraba al futuro con esperanza de progreso, con una fuerte decadencia a finales del siglo pasado.


En la actualidad no tiene la función para la que se creó, y después de muchos años de “abandono” se ha reabierto ahora como sede de La Fundación Los Maestros, dándole un uso cultural, y que de alguna manera pueda seguir representando al pueblo como edificio emblemático y de progreso.

Todo esto es el preludio para contar el éxito del Grupo de Danzas de la Cofradía de San Miguel, haciendo descripciones sobre la naturaleza del tiempo fresco de la sierra, como sólo un grande como Federico Muelas sabe hacer, situando en fechas la antevíspera de la fiesta, en plena Feria abierta, una semana anterior a las fiestas patronales, y la gente de limpio que para eso eran fechas importantes.

Mientras se espera a los danzantes, sitúa el lugar en la plaza frente a la galería y la portalada, ya que parece ser que anteriormente, la entrada al Ayuntamiento tenía unos soportales; sin olvidarse de la Fuente de los Doce Caños, que los describe como “doce chorros de agua pura”.

Los hombres van llegando por grupos, algunos estaban en el campo, que era su medio de vida, la danza era afición y señala “hubo que enviar a buscarlos”, y vienen terminándose de ajustar la vestimenta.


Las mujeres aparecen todas juntas, sonríen y saludan, comprobando que no falte un detalle en el atuendo: mantellina de lentejuelas, bordado delantal, rizada bocamanga. Al saludar cogen con ambas manos las sayas que ahuecan tres pares de enaguas, inclinándose.
Entran los músicos, el más anciano del Grupo el tío Mariano, 83 años, dice que nunca estuvo malo, “una vez tuve unas calenturillas”, su apellido celtibérico Aliaga Cardo, es amable, hablador, con repunte irónico, su hijo con 50 años es quien toca los platillos.
Comienzan con “Las Torrás”, sin la res que da nombre a esta danza y que al parecer antes se bailaba alrededor de ella ininterrumpidamente hasta que estaba asada y torrada, de ahí el nombre.
Danza ancestral con la que se celebraban los triunfos cristianos frente a los árabes, y que demostraba la resistencia de los bailadores para seleccionar futuros guerreros. Federico describe la danza como monótona y fuerte, de variadas figuras, al cerrar los ojos y oír el sonido de los platillos puede asemejar el choque de espadas.

Tanto las seguidillas como la jota son propias del lugar, no tienen demasiado parecido con las de otros lugares. Las seguidillas con un ritmo endemoniado, la jota más bien lenta. En las seguidillas los bailadores se persiguen, en la jota se cortejan.
Los danzantes bailan sin descanso ante un público que sabe más que los jurados nacionales e internacionales, su pueblo, que exige individualmente a cada uno todo lo que pueda dar, el máximo. Bailan a pesar del suelo de tierra llevando en volandas la música.
Los comentarios de alrededor de la fuente:
“─Que no se diga Remedios, que el pie se vuelve de plomo cuando se pasan los veinte.”
Federico nos habla de cómo volvieron triunfantes muchachos con alas en los pies, y cuan difícil es revalidar ese título ante los propios, aunque a mí me consta lo orgulloso que el pueblo estaba y sigue estando de aquel Grupo de jóvenes y no tan jóvenes que regresaron con ese título y ese honor.
Termina haciendo una comparativa con Julián Romero, que cuatro siglos atrás salía de la Venta de su padre Juan Romero. Julián, el de las Hazañas, la mejor pica de Flandes, pero le faltó la hazaña mejor, revalidar ante los suyos el título que le había otorgado el mundo.
Federico ya no ha sido testigo, al final Julián Romero ha sido revalidado y con honores en su pueblo Huélamo. Con gran reconocimiento todos los años se celebran unas jornadas en su honor. Al final todo es cuestión de tiempo.
Para ilustrar este relato, os dejo fotos de la época. Una vez más demostrar mi agradecimiento a Ángel Luis Adán de la Hoz, por proporcionarme tan valiosa información. Espero que os guste.
 
¡Felices Fiestas!
¡Viva San Miguel!

sábado, 2 de agosto de 2025

LOS VIEJOS CACHARROS

Estas fotografías representan un viaje al pasado.
Una panera de madera


de cuando se amasaba el pan en casa y se llevaba al horno a cocer. 

La fuente, el bol, y la cafetera de porcelana



la lechera de metal



herencias de otra época, de los abuelos.

Y el sello metálico 


que servía para grabar las iniciales en la masa del pan, y que al introducirlo en el horno no se confundiera con el de otra persona. Cada uno amasaba el suyo, y como es lógico, nadie quería comerse el pan de otro.

Son utensilios pasados que ya no utilizamos, y sin embargo guardamos como un tesoro, y al hacer limpieza salen y nos recuerdan el paso del tiempo.

Cuántas veces los habrán usado nuestro ancestros, y a la mayoría nos parece algo fuera de lugar, o anacrónico, aunque de alguna manera parece que un hilo invisible nos arrastra y nos ata a ellos.

Podemos pensar que sólo a los animales se les marca con una señal en el lomo para distinguirlo del animal de otro rebaño, pues no; el pan y los bollos hechos en casa y cocidos en el horno también.

Buscad por casa, seguro que también tenéis alguno de estos viejos cacharros.

¡FELIZ VERANO!

¡DISFRUTAD!

domingo, 27 de julio de 2025

JUEGOS POPULARES: XVII CIRCUÍTO DIPUTACIÓN DE BOLOS “SERRANÍA DE CUENCA”


Ayer día 26 tuvo lugar en el Parque del Coto de Tragacete, una de las pruebas de Bolos organizadas por la Diputación de Cuenca, en esta decimoséptima edición en la que por primera vez participa nuestro pueblo, que alcanzó un honorable segundo puesto. 
Con gran afluencia de público, tanto local como de otras localidades se disputó la prueba. Después de una reñida lucha en la que los tres primeros equipos tuvieron que desempatar, quedó la clasificación de la siguiente manera:

1º UÑA 45 bolos

2º TRAGACETE 45

3º VALDEMORO SIERRA 45

4º BUENACHE DE LA SIERRA 44

5º BEAMUD 42

6º ZARZUELA 41

7º CAÑADA DEL HOYO 41

8º LA CIERVA 41

9º PORTILLA 38

10º CUENCA 36


Lo importante, como se suele decir, no es la clasificación, es más un motivo para celebrar un festejo popular, ya que una vez finalizada la competición, los participantes con los acompañantes disfrutaron de un merecido aperitivo.
El campeonato que lleva ya cinco de las diez pruebas programadas, se ha celebrado por primera vez en Tragacete. Cada vez lo organiza una de las localidades participantes, continuará en Cuenca, el próximo sábado, finalizando en Portilla el próximo 13 de septiembre.