jueves, 5 de marzo de 2026

DÍA DE LA MUJER

 

Otro año más tenemos que seguir reivindicando el día de la mujer, así como la libertad de pensamiento y la libertad de expresión. No podemos dar un paso atrás, debemos evitar un retroceso y volver a lo vivido años atrás.

Muchos de nosotros no habíamos oído hablar de una institución llamada Patronato de Protección a la Mujer, que se creó en 1941 y siguió activo hasta su disolución en 1985. Se ocupaba en teoría de proteger a la mujer, y digo en teoría porque lo que la mayoría de ellas encontraba era control del cuerpo, de la mente y de su vida entera.

Todas las ciudades tenían correccional y maternidad; los bebés eran solo una parte. Durante décadas muchísimas niñas y jóvenes fueron internadas por el Tribunal de Menores, por una denuncia, un beso, un embarazo o una violación, y la culpa era siempre de la joven, la rebeldía propia de la edad, todo se resumía en descarrío: joven descarriada.

Se podría hablar largo y tendido sobre el tema. Un tema desagradable para aquella sociedad que lo permitió. Afortunadamente, hemos evolucionado como sociedad, aunque tengamos que seguir reivindicando, para que no se olvide, que hombre y mujer somos iguales y que en otros tiempos no se consideró así.

Yo ya voy teniendo una edad y me gustaría ver que, de una vez por todas estas reivindicaciones, no fueran solo papel mojado y que el día de la mujer dejara de ser un tira y afloja entre partidos políticos, y que la realidad del día a día reflejara esa igualdad.

 

¡Feliz día de la mujer!


lunes, 9 de febrero de 2026

EL RÍO JÚCAR

Río Júcar - Estrecho de San Blas

Ayer en la 2 de RTVE salió un reportaje sobre el río Júcar, desde su nacimiento en los Ojos de Valdeminguete hasta su desembocadura en Cullera (Valencia). En este documental, del que una pequeña parte, se refleja lo más cercano a Tragacete, con la recreación del Grupo Keltiberia y una pincelada de lo que fueron Las Salinas, resaltando la importancia que tuvieron en otra época, cuando se medía en sal (salario) el sueldo de los soldados. Es aconsejable ver todo el reportaje completo:


Los paisajes a vista de dron desde el nacimiento hasta su desembocadura son un deleite para la vista.

sábado, 17 de enero de 2026

LOS JUEGOS

Tragacete Fútbol Club

En nuestra infancia vivíamos más en la calle, eran juegos más físicos que en la actualidad donde predominan las consolas. La calle estaba menos concurrida de coches y ahí transcurrían los mejores momentos para jugar. El punto de reunión era la Plaza.

La cochineta

Había juegos de chicos, como el fútbol, con dos piedras señalando la portería; o la cochineta, con un palo hecho de buje se golpeaba una pelota. También los había exclusivos de chicas: la comba con una soga sujeta por los extremos haciendo un arco, por el que iban saltando hasta que alguna perdía y era relevada por otra, y si duraba mucho entonces le daban a la cuerda muy fuerte tocinete, hasta que perdía. Otros juegos parecidos de chicas eran el de la goma, que había que ir saltando cada vez más alto; el del tejo, saltando a la pata coja a la vez que se golpeaba un trozo de teja que se hacía avanzar por unos cuadros dibujados y numerados en el suelo con un trozo de yeso y el corro de la patata, cantando en círculo cogidos de la mano y sentándose en el suelo. Los de chicas solían ser más relajantes, como a las casitas, las comiditas, en mi época ya había cacharritos; recuerdo cocinar en la puerta de mi abuela donde había un poyo para sentarse y el hueco que tenía lo usábamos de horno, y a las muñecas con las que jugábamos en casa.

El corro de la patata

Luego había juegos de chicos y chicas, la gallinita ciega, se le tapaba los ojos al que se quedaba y se le daba vueltas y tenía que coger a los otros y adivinar quién era; el pañuelo, salían dos corredores de los equipos alineados y el primero que cogía el pañuelo y volvía a su fila ganaba; la maya, como el bote-bote que juegan ahora los niños: en la ventana del Ayuntamiento (lo que es la actual oficina de Turismo), se ponía una piedra y el que se quedaba iba nombrando a cada uno de los que encontraba, y si alguno de los escondidos llegaba a la piedra antes decía: alzo la maya por todos mis compañeros y por mí el primero, y repetía el que se quedaba. El balón prisionero se jugaba con dos equipos situados cada uno en rectángulos grandes, y se lanzaba la pelota a un jugador contrario que si no la cogía quedaba eliminado. Otro juego compartido por chicos y chicas, y un poco bestia era el churro, en el que se saltaba sobre un niño haciendo un montón. Desde la distancia no sé cómo no tronchábamos a alguien.

Había juegos según las épocas, la taba, se jugaba como a los dados con huesos de cordero; cuando llegaban los albaricoques, se guardaban los cucos y se jugaba con ellos al gua, un agujero que se hacía en la arena de la Plaza. Los que tenían mayor poder adquisitivo jugaban con canicas de cristal.

Cuando pasaba la fiesta de San Miguel se jugaba a toros, y otros desde pequeños les gustaba jugar a policías o ganaderos, éstos con latas de tomate formaban su rebaño y lo llevaban arrastrando con un palo hasta el río para que bebieran agua. La imaginación suplía la falta de juguetes en aquélla época.

Otros juegos tradicionales eran el escondecorreas, y al que iba buscando la correa lo golpeaban, y cuando la encontraba salía él detrás de los demás dando correazos. Se jugaba con cualquier material: con una pelota de trapo, o dando patadas a unas chapas, o con el aro, un círculo de hierro que hacía el herrero guiado con un gancho para mantenerlo rodando; con el trompo, un trozo de madera de forma cónica con una punta metálica que se liaba en una cuerda y al desenrollarla giraba en el suelo. Luego llegarían juegos más modernos como el yo-yo, o el hula-hop. En la escuela se jugaba a los cromos y luego se intercambiaban los que te salían repetidos en las chocolatinas. El hinque, que consistía en arrojar un clavo en la arena de la plaza, o en terrenos húmedos.

Mientras que hay juegos que se pierden ya en la memoria como el fotre, otros siguen con más fuerza. Los chicos decidieron hacer porterías en condiciones en las eras, y con palos que trajeron del campo construyeron unas reglamentarias. Con cuerda de pita y bramante hicieron las redes en la cuadra de mi casa. Recuerdo a Pepe el de Policarpo y a mi hermano Gerardo, todas las tardes hasta que las terminaron, y cada día que iban a jugar las llevaban y montaban, y al terminar las recogían de vuelta a casa.

Sin olvidar el trinquete que antes se jugaba a mano, después con raquetas de madera hasta llegar a las actuales. Un año nos trajeron los Reyes los juegos reunidos geyper, lo que era ideal en lo más crudo del invierno cuando no se podía salir por los tascazos de nieve. Los juegos solían finalizar cuando empezaba a anochecer. 

En la actualidad los niños, en los pueblos, todavía salen a jugar en verano a la calle aunque van ganando los videojuegos en ese aspecto. La infancia es el período en el que está todo por aprender, por descubrir, donde la imaginación juega un papel primordial. Hoy en día es más cómodo darles a los niños un móvil con videojuegos para que no molesten. Desde mi punto de vista, jugar en la calle con otros niños hace que la vida se vea de otra manera, y entre todos deberíamos ayudar a recuperar ciertas costumbres.

¡JUGAD, SED FELICES!

En recuerdo de mi hermano y de todos aquellos que con ilusión y esfuerzo consiguieron tener el primer campo de fútbol con porterías y redes.

domingo, 30 de noviembre de 2025

LA DEMOCRACIA

Hace apenas unos días se han cumplido 50 años de Democracia, para los más jóvenes la única forma de vida conocida, aunque para otros la etapa anterior fue menos apetecible y carente de muchas libertades de las que ahora disfrutamos. La Democracia, con todos sus defectos, es el mal menor pues nos permite elegir a nuestros dirigentes, de una u otra ideología, votamos siempre lo que creemos que será mejor para todos, aún cuando nuestra clase política no esté a la altura, en la mayoría de las ocasiones, lo que esperamos de ellos es que dirijan el país de la mejor manera, y lo coloquen, en general, a un alto nivel: de trabajo, económico y habitacional, en definitiva en un estado de bienestar que no siempre se produce, lo que a la larga nos va decepcionando, tanto una como la otra ideología.
Pero de lo que voy a hablar hoy, que recorre las redes y no podemos ignorar, es de nuestro pasado reciente, algo que es preciso conocer para que nunca, nunca, se vuelva a repetir.
No sé si alguna vez os habréis preguntado porqué el cementerio de Tragacete tiene en la parte de atrás, anexionado, un sobrecementerio de pequeñas dimensiones. Parece ser que ahí, recibieron sepultura en una fosa común, personas que fallecieron de manera violenta, durante la Guerra Civil, y en época posterior. 
El documento que he encontrado habla sobre los maquis que se supone están ahí enterrados.
"El 18 de septiembre de 1944 un grupo compuesto por 20 maquis, cuyo capitán era Victoriano Anastasio Serrano Rodríguez, cruzaba la frontera de los Pirineos, y después de muchas tribulaciones se asentaron en los montes próximos a Landete y Cañete. 
El 9 de octubre, entran en España por el puerto de Benasque, José Andrés Benito Vindel, natural de Sacedón (Guadalajara), Esteban Rueda de la Hera, Antonio Rodríguez González y Ramón Iglesias Iglesias. Estos consiguen llegar a Tragacete, aunque su estancia será breve ya que no encontraron el apoyo de la población y les resultó difícil adaptarse a un territorio desconocido para ellos.
El 12 de enero de 1945, fueron traicionados en Tragacete por el dueño de un rento, Matías Megino, que primero les dio alojamiento y luego los denunció a la Guardia Civil.
En el enfrentamiento murieron José Andrés Benito y Esteban Rueda. Días más tarde abatieron a Antonio Rodríguez, y detuvieron a Ramón Iglesias".
Según consta en el documento, dos de ellos están en una fosa común de Tragacete. Tenemos una historia negra en nuestro pueblo, como ocurre en todos los pueblos, una historia vergonzante pero que también debemos conocer, sobre todo para que no se repita.

Fuente: DIAZ DIAZ, Benito. La guerrilla antifranquista en Castilla-La Mancha, 1939-1952. Cuenca. Ediciones de la UCLM, 2022. 

jueves, 6 de noviembre de 2025

LA BARBERÍA

 



La barbería, era el lugar de encuentro de los hombres antes de irse a sus labores, agrícola, ganadera o del monte, o a la vuelta de esos trabajos, no solo para cortarse el pelo, y afeitarse, también para socializar, igual que ahora en las peluquerías modernas unisex. Con una brocha, jabón y agua caliente recogida de la cocinilla, se bañaba la cara de los señores, a veces con una barba durísima, y después con una navaja y gran destreza, entre chiste y chiste, se dejaba la cara con un masaje final de Floyd como el culito de un bebé. Acabando el servicio con un Servidor de Usted. La mayoría de las veces la barbería era el lugar de aseo de aquellos señores, donde también se vendía brillantina y una colonia destilada en la misma barbería con agua de lluvia y esencias.

En Tragacete, antes de la barbería de la Plaza, la de mi padre, hubo  al menos dos barberos, uno fue la barbería del corzo, que según me corroboró Miguela era la de su cuñado Segundo, y estaba situada en la que sigue siendo la casa de los corzos; y en el callejón (ahora cerrado) se podía ver el interior por la ventana.

La otra era la del tío Guillermo, el marido de la tía Librada, que estaba situada en la casa que hace esquina enfrente del Gamo de arriba, como así me lo ha confirmado su bisnieta Nuria.

La de mi padre, al principio estuvo ubicada en casa de Lázaro el moña, hasta su establecimiento definitivo en la Plaza, y su horario de trabajo podía abarcar desde las ocho de la mañana hasta las doce de la noche, ya que los pastores o los agricultores madrugaban o volvían tarde. Cualquier hora era buena para atenderlos.

Para cobrar el método establecido era el de las igualas, que quiere decir que los servicios de la semana se igualaban con una cantidad de grano del que se recogía en las cosechas, por lo que se cobraba una vez al año; también se pagaba con huevos, y por supuesto con dinero, algo que en aquella época escaseaba. El precio del servicio a domicilio, para personas enfermas o impedidas, era el doble, aunque mi padre nunca aplicó esa tarifa. Todavía recuerdo que existía un cuaderno con los débitos, eran épocas difíciles.

La barbería en la que yo me crié siempre estaba llena de gente, a cualquier hora. Aún no había empezado la emigración a las ciudades. Cuando llegaban las fiestas era tanta la afluencia de público que mi tío Leandro, subía de Cuenca para ayudar a mi padre.

A mi corta edad veía a la gente muy mayor, señores con barbas de varios días, curtidos por el aire y el sol, para mí eran todos abuelos. Quizá por eso siempre me han interesado las historias que oía contar sobre nuestro pueblo, porque siempre andaba por medio, y siempre me produjo una enorme ternura el mundo de los abuelos, por su experiencia y a veces porque vivían en mundos diferentes, por haber perdido la cabeza, que decían entonces, y yo pensaba: dónde la habrán dejado.

Había una tabla con números para repartir turno, y una radio que, en aquellos años en los que hasta pensar estaba prohibido, además de oír el parte oficial por la noche, me contaban que si no quedaba ningún cliente sospechoso, que pudiera delatar, se sintonizaba la famosa emisora Pirenaica, para conocer otra versión diferente a la oficial sobre la situación política de nuestro país.

Mi padre, aprendiz de barbero desde su infancia en Cuenca, se estableció en Tragacete después de la guerra, hacia el año 45, viviendo exclusivamente de este oficio hasta los años 70 cuando comenzó el abandono de los pueblos buscando una vida mejor en la ciudad. Al mismo tiempo con la moda de los pelos largos al estilo Hippie y más tarde con las maquinillas, la gente ya no iba cada semana a afeitarse a la barbería, y tuvo que reinventarse. La barbería siguió funcionando hasta que se jubiló, aunque siguió atendiendo a sus clientes de toda la vida, no solo de Tragacete, sino de los pueblos de alrededor.

La Diputación en un programa de recuperación de oficios perdidos, impulsado por Miguel Romero, grabó un programa en el que entrevistaba a mi padre cuando tenía 90 años en el que habló de su trabajo y de su vida en el pueblo. Lamentablemente la grabación se perdió y no se sabe donde está. Al menos tenemos constancia gráfica de su último servicio, en el que, a sus 100 años, mi padre le cortaba el pelo a su último cliente, Gregorio el hachero, de 90, con la siguiente conversación:

─Aquí no hay más barbero que tú.

─Cómo dices.

─Que aquí no hay más barbero que tú.

─Pues no, no hay nadie, ni pa qué, si casi no hay gente en el pueblo.

─También llevas razón.


Aunque mis hermanos aprendieron el oficio, sus vidas discurrieron por otros derroteros.


A todos los peluqueros y barberos por su dedicación a pesar de las dificultades, y especialmente a mi padre: Francisco, EL ÚLTIMO BARBERO DE TRAGACETE. 

miércoles, 22 de octubre de 2025

LA SOLEDAD

 








Al llegar estas fechas resulta inevitable que acuda a mi mente la frase:
"¡Qué solos se quedan los muertos!", del poema de Gustavo Adolfo Bécquer, que explora la soledad y el silencio de la muerte, algo ineludible por otra parte.
Partiendo de esta triste reflexión se me ocurre otra aún más dolorosa, estar solo estando vivo: ¡qué solos se quedan los viejos!, como algo lejano y pensando que nosotros no vamos a llegar a ello. 
Los visitamos, los cuidamos, los tenemos en casa; otras veces los llevamos a lugares donde creemos que estarán mejor cuidados, siempre intentando acallar nuestra conciencia, sin darnos cuenta que son personas que siendo conscientes, o tal vez inconscientes, con diferente forma de entender el cuerpo, sin fuerza pero con un corazón joven que quiere y no puede hacer lo mismo que años atrás.
Procuremos que no exista esa soledad, aunque repitan una y mil veces lo mismo. Escuchemos y que no sientan esa terrible sensación, y si llegan o llegamos a no conocer a nuestros seres cercanos y queridos, que la otra parte siempre sepa quiénes somos.
Que extrañar a los muertos nos vuelva conscientes de cuidar y valorar a los vivos.
   

viernes, 26 de septiembre de 2025

LAS PEÑAS


 







A las seis de la tarde, con el volteo de campanas y la traca inicial, comienzan los festejos. A las siete el pregón, este año con los chicos de la Asociación Juvenil en el balcón del Ayuntamiento. Abajo, escuchando, la gente del lugar y sobre todo una explosión de colores con las camisetas de las diferentes peñas.
Las peñas, el alma de la fiesta, las que están y las que se recuerdan en el tiempo con añoranza:
La primera que se formó fue la de San Miguel, durante muchos años y muchas fiestas, de ella sólo queda el recuerdo de lo que fue. Sus miembros por edad, por circunstancias, por lo que fuera, decidieron no seguir; Los Malotes, también desaparecida cuando uno de sus componentes falleció; otra femenina, Las Bolinguetas que duró poco.
Las actuales:
Los Judas, Los Taitantos, Los Bacanales, Los BO2, Anda que tuuu, Los Rayaos, la que nunca cierra Los Revolcaos, Los Waltrapas, Los Kamikaces, Los Trankas
Tragacete I.P.T.Las Parrandas, Los Colgaos y muchos otros que no recuerdo.
Todas ellas tienen una sede, normalmente alguna cuadra, en la que hacen vida familiar durante toda la fiesta: comen, beben, bailan y admiten a tomar una copa a cualquier persona que pase por allí.
En un principio, quizá fue por ahorrarse unos dinerillos en los bares, ahora no es así, aunque posiblemente también, durante los días que dura la fiesta disfrutan con la familia de peña que han elegido.
Para los que no tienen peña y tienen que soportar el ruido que hacen con su música, un poco de tolerancia y de paciencia, son cuatro días, y el pueblo está lleno de vida, luego llega de golpe el silencio.
Sin el colorido de las diferentes camisetas, la fiesta estaría más triste y seria. El día del Santo Patrón son los encargados de sacar a hombros a San Miguel, y de homenajear a los difuntos que desde el último San Miguel nos han dejado.
Felicidades a todas las peñas, perdón por las que no he nombrado por desconocimiento, y sobre todo felicitar a Los BO2 por su 25 aniversario, que no está nada mal.

¡FELICES FIESTAS!
¡VIVA TRAGACETE!
¡VIVAN LAS PEÑAS!
¡VIVA SAN MIGUEL!