jueves, 1 de junio de 2023

LA SANTA INQUISICIÓN EN TRAGACETE

Potro de tortura











Era un tribunal eclesiástico que castigaba los delitos contra la fe: herejía, apostasía, blasfemia, y contra la moral y las buenas costumbres: bigamia, supersticiones, brujería, adivinación. 
Tragacete no se libró de las persecuciones. En el año 1511, se lleva a cabo el primer proceso por judaísmo, en la figura de Gonzalo Muñoz. Hasta el último que sucedió en 1815, contra el clérigo Diego Pérez, serán juzgadas un total de diez personas, por diferentes motivos. Entre todos ellos, hay uno que destaca, el de mosén Ginés, en 1530, por hechicería, y acusado de buscar tesoros escondidos, aunque quedó inconcluso. 
En 1748 se realiza una descripción de Tragacete, la cual, como dato curioso transcribimos: 
“Es pueblo de ciento sesenta vecinos, incluyendo los de todas las clases en mayor número los labradores, cuyo vivir y subsistir consiste por lo general en la labranza porque no tienen raíces ni ganaderías ya que alcanzan como mucho las dos mil cabezas, sin otra industria ni comercio alguno, ni más frutos que el trigo o centeno. 
No tienen más terreno para la labranza que la dehesa que tomaron a censo perpetuo o enfitéutico de que se paga ciento setenta fanegas de trigo, la que se reparten entre sus vecinos a proporción de yuntas y además paga la villa hasta ochocientos reales poco más o menos de censos en cada año. 
Tiene unas mil fanegas de trigo y en otra hay como doscientas fanegas más, el resto de la dehesa son cerros de peñas, barrancos y quiebras que únicamente pueden aprovechar para pastos de verano de ganados menores, a cuyo fin lo tienen destinado, y dividido en tres o cuatro cuartos, cuyas yerbas y pastos venden a ganaderos forasteros para la temporada de estío que es de San Juan de junio hasta octubre en que los ganados se retiran a los Extremos. Estos pastos valen a la villa de dos mil y seiscientos a dos mil setecientos reales. 
En este siglo XVIII, se sigue explotando la sal en Tragacete, al igual que en el lugar de Valsalobre”. 
Como se puede comprobar: cualquier tiempo pasado “no fue mejor”. Tragacete, como el resto de poblaciones, ha ido evolucionando con el paso de los años para uso y disfrute de todos sus habitantes.
Fuente: Miguel Romero Saiz.    

martes, 16 de mayo de 2023

LA FAENA DE ENJALBEGAR


  







  
  


Cuando nuestras fachadas necesitan pintura, el dueño se ocupa de  pintar. Antiguamente todas las casas eran de piedra, y el encargado de enjalbegar las fachadas era el Ayuntamiento. Con la llegada del buen tiempo se procedía con cal a la desinfección y blanqueo pasando por todas y cada una de las calles. 
Cesáreo Molina, que fue durante muchos años funcionario de este Ayto., junto a otros operarios contratados tenían por ocupación esta labor. En unos bidones enormes mezclaban la cal y el agua, y con una larga manguera encalaban las casas. 
El día anterior se pregonaba las calles por donde iban a pasar para que tapasen ventanas y rejas. Como las mujeres tenemos tendencia a quejarnos de cómo se hacen las cosas, había mujeres que protestaban por lo mal que había quedado su fachada. Casi siempre eran las mismas. 
Una mañana que tocaba el blanqueo de la calle de una de estas protestonas, Molina dijo: 
─Vamos a pintar a primera hora, antes que se levante y así no protesta. 
Pero no se libraron, fue a buscarlos a la siguiente calle y allí en cuanto la vio Molina le dijo: 
─Tía fulana, creía que nos habíamos librao de la bronca. 
─Pues no hermosos –contestó la señora–, digo que no habéis enjalbegao bien mas que mi chaquetón. 
Como las ventanas de los pajares sólo tenían el hueco, parece ser que la señora tenía el chaquetón colgado en el pajar, y al meter la manguera por el hueco, le salpicó.
También con la llegada del buen tiempo, las mujeres descosían los colchones, sacaban la lana, la lavaban, la secaban y la cardaban, para a continuación meterla de nuevo en el colchón, quedando útil hasta el siguiente año.


Hasta la llegada de los colchones de espuma cortada y más tarde de espuma entera, todos eran de lana, o incluso de paja que se llamaban jergones. Las mujeres tenían una gran habilidad para dejar las camas cuadradas, después de haberles dado unos cuantos meneos las dejaban de una sola pieza. Yo nunca adquirí esa especial habilidad, cuanto más intentaba ahuecarla más bullones le salían. 
Nos queda en la memoria todas aquellas personas que trabajaban para limpiar y embellecer las fachadas de nuestro pueblo.

¡Un recuerdo para todos ellos!


jueves, 4 de mayo de 2023

LA LEYENDA DEL HOMBRE DE LA CAPA NEGRA








Todos los pueblos tienen sus tradiciones y leyendas, y Huélamo, nuestro pueblo vecino, no iba a ser menos.
Juan Manuel Merchante, un joven labrador, después de una noche de diversión , a la hora de retirarse dijo a sus amigos:
─Mañana tenemos una dura faena para barbechar, creo que ya es hora de volver a casa.
─Hasta mañana.
Silbando una tonada se fueron cada uno a su hogar, y Juan Manuel que los fue acompañando se quedó el último, soñando con la bella Ana María, a la que pensaba requerir de amores. 
A solas, vio acercarse a un forastero vestido con una capa negra, que le habló así:
─Buenas noches tengas.
─Buenas noches -le contestó.
─Voy a La Serna, pero no conozco estos caminos. ¿Podrías acompañarme?
─No tengo inconveniente, me sé todos los caminos como la palma de mi mano.
─En marcha pues -dijo el desconocido.
Durante el camino no hablaron, pero al llegar al paraje Alto de la Horca, se volvió Juan Manuel a ver si le seguía el forastero, cuando observó que de los pies y manos del extraño personaje brotaban unas llamas azul verdosas.
Siguieron en silencio hasta que cerca ya de La Serna, miró al desconocido y al ver que de su capa salían siniestros resplandores y llamas en mayor cantidad, con verdadero terror, Juan Manuel se atrevió a decir:
─¿Podéis esperarme aquí un momento, mientras hago una necesidad?
─Sí -le contestó-, pero en cuanto oigas tres palmadas, no me hagas esperar y ven al instante.
El mozo se alejó poco a poco, y después se fue a todo correr, directo a Huélamo, como si tuviera alas en los pies.
Al llegar al Alto de la Horca oyó la primera palmada. No se detuvo y corrió más ligero. Al oír la segunda se hallaba en Los Dornajos. Siguió adelante desolado. Llegó junto a la iglesia cuando escuchó la tercera. El joven no se detuvo, volvió la cabeza y vio cómo saltaban chispas de los ojos de fuego del forastero y su capa negra como las alas de un murciélago. Ya notaba que lo tenía encima cuando llegó a su casa. La puerta era de dos hojas, saltó por la de arriba que estaba abierta y cerró inmediatamente con un cerrojo.
El de la capa negra empujó la puerta con la mano y dijo:
─De tus pies te has valido, si no tu sangre hubiera bebido.
El joven se encomendó a su patrona la Virgen del Rosario y prometió:
─Si me libras del diablo iré descalzo en la procesión.
A la mañana siguiente, pudieron ver que en la puerta, estaba la huella de una mano enorme marcada a fuego. Y esa huella duró muchos años.

(del libro de Mª Luisa Vallejo: Leyendas conquenses)

viernes, 21 de abril de 2023

GRUPO DE COROS Y DANZAS

En un certamen internacional celebrado en el lago Como de Italia, en el año 1956, según Mª Luisa Vallejo, consiguió el primer premio el Grupo de Danzas de la Obra Sindical San Miguel, de Educación y Descanso de Tragacete, con Las Torrás, junto con otras actuaciones más modernas: una Seguidilla y una Jota Serrana, entre dieciocho naciones participantes, luciendo los trajes típicos de la Serranía Conquense. Aunque tenemos que aclarar, que según Mª Carmen Martínez Sanz, no alcanzaron el primer puesto, y obtuvieron el tercer premio, ya que su padre Esteban Martínez Megina, uno de los componentes de aquel grupo, todavía conserva el diploma, siendo el primer puesto para Filipinas y el segundo lo consiguió un pueblo de Huesca, Tamarite de Litera.
Dos años después, este grupo, invitado por el Ayuntamiento de Requena, para las fiestas de la vendimia, bailaron en la plaza. Allí estaban el embajador de los Estados Unidos, junto a su esposa Berta y  su hija. Tanto llamó su atención que prometieron ir a verlos bailar a Tragacete, cosa que cumplieron.
En Madrid, ganaron el primer premio Nacional de Danzas con el Grupo Infantil San Isidro, actuando sólo niños de cuatro a seis años con sus trajes típicos.

martes, 18 de abril de 2023

ADELA MASCARAQUE



Hoy día 18 de abril, la SGAE (Sociedad General de Autores de España), va a homenajear a Adela Pérez Méndez, nacida en Tragacete en 1914, usaba el seudónimo Adela Mascaraque, para las composiciones musicales y llevar a cabo sus interpretaciones al piano.
Colaboró con Gloria Fuertes en sus recitales poéticos; en 1967 compuso quince canciones con textos de la escritora madrileña, además de musicalizar los ‘chotis’ escritos por esta como Made in Spain, o Chula sentimental, recitados por Gloria Fuertes junto a la famosa cupletista Olga Ramos en la Verbena de la Paloma de Madrid de 1994, con Adela Mascaraque al piano.
Adela fue la pianista durante quince años del Ballet Nacional de España de 1978-1992, componiendo piezas de ballet como La Celestina, Goya, El Duque de Gandía y otros musicales.
Su obra se cuantifica en 139 canciones, siete pequeños ballets, así como diversos bailes españoles y clásicos. Ha compartido actuaciones con coreógrafos y bailarines de la talla de Antonio, José Granero y Antonio Gades.
Participó con lo más granado del baile español. En alguna ocasión acompañó al piano al cantante Raphael. Impartió lecciones de piano, siendo una de sus ilustres alumnas la concertista Paloma de Hita Alonso.
Fue homenajeada en el Teatro Auditorio de Cuenca, en un concierto en el año 1996, y su última actuación como pianista fue en 1998. Adela falleció en 2013.
Aunque hasta hoy teníamos, al menos yo, un profundo desconocimiento de ella. Ha sido un personaje brillante que nació en Tragacete, y desde este grupo le reconocemos su brillantez y vaya este pequeño homenaje desde el pueblo que la vio nacer.

viernes, 14 de abril de 2023

Indianos de Tragacete

Puerto de Sevilla Siglo XVI 







    




Perteneciendo Tragacete al Marquesado de Cañete, encontramos que en el siglo XVI, según el Libro de Pilas del Obispado, tiene 640 habitantes, cuenta con un Clérigo, y el resto de vecinos pecheros.

La fuerte crisis ganadera que afectó a toda la comarca a lo largo del S.XVI y principios del XVII, hizo descender la población, ya que en 1656 contaba tan solo con 320 habitantes.
En este siglo será cuando más españoles marchen a las Indias, en busca de riquezas, o acompañando a hidalgos o hacendados. Estos son los valientes que partieron de nuestro pueblo según el libro Conquenses intrépidos, (pasajeros a las Indias), de Manuel Amores Torrijos.
28 de julio de 1513: Juan López, se registra en la nao de Diego Rodríguez Pepino. Era hijo de Pero Martínez y de Juana Martínez, vecinos de Tragacete.
15 de octubre de 1555: En la expedición del segundo Marqués de Cañete, Don Andrés Hurtado de Mendoza, nombrado virrey del Perú, figura Esteban de Olazara, natural de Tragacete, hijo de Esteban de Olazara y de Ana López de Arteaga.
21 de febrero de 1601: Obtiene licencia para embarcar y partir hacia Perú, como criado de Pedro de Ludeña, Francisco de Losada, natural de Tragacete, hijo de Juan de Losada y Ana de Buiza. Era soltero y las señas identificativas que daba eran una verruga en la muñeca derecha y otra en el dedo pulgar de la misma mano.
22 de marzo de 1603: Con 24 años, chico de cuerpo, moreno de rostro y cejijunto, Hipólito de Marcilla, hijo de Pedro de Marcilla y Magdalena Martínez, natural de Tragacete, obtiene licencia para ir a Charcas como criado de Manuel de Castro y Padilla.
22 de marzo de 1611: Catalina Muñoz Peralejos, natural de Tragacete, hija de Pedro Muñoz e Isabel Martínez Peralejos,  con su hijo Pedro Martínez de Cuéllar, habido en su matrimonio con Juan Martínez de Cuéllar, pasan al Perú como criados de Andrés Juan Gaitán, inquisidor de Lima.
23 de mayo de 1669: Como criado del fiscal de la Inquisición de Cartagena de Indias el doctor Luis de Bruna Rico, viaja Antón Vázquez de Cañabal, mozo soltero natural de Tragacete, hijo de Julián Vázquez de Cañabal e Isabel Garcés de Marcilla. Consta en su petición ser nieto por línea paterna de Bartolomé Vázquez de Cañabal, familiar de la Inquisición de la ciudad de Cuenca, y por la materna, de Francisco Garcés de Marcilla y María Martínez Pacheco.
Como se puede comprobar en todos los períodos históricos, con sus idas y venidas, las personas se mueven y buscan mejorar sus condiciones de vida.

sábado, 25 de marzo de 2023

ENFERMEDADES DEL GANADO

 

Ahora que está de moda la viruela ovina, me viene a la mente cuando no había tanto control veterinario y los pastores pillaban las fiebres maltas (brucelosis). Raro era el año que no había varios infectados con esas fiebres que podían durar meses. Guardaban cama en reposo absoluto y casi siempre quedaban secuelas. Se contagiaban a través de la leche de los animales, o por alguna herida en contacto con el animal infectado.
En aquella época, recuerdo que había ovejas que se volvían ‘modorras’, que se les hacían los sesos agua, decían, y comenzaban a dar vueltas sin seguir al resto del ganado. Las sacrificaban, y como lo único que tenían enfermo era la cabeza, quiero suponer que la tiraban. Con el resto del animal hacían un ‘somarro’, o salón, que secaban al sereno en las ventanas más altas de la casa. Dicen que está muy bueno, no puedo dar fe porque al ver aquella pieza expuesta en las ventanas a modo de estandarte, me producía un ligero rechazo, por lo que creo no haberlo probado nunca.
En nuestro pueblo existen las expresiones ‘estar modorro’, o ‘ser un somarro’, para definir en el primer caso a alguien que no está en sus cabales, y en el segundo caso para decir que es un plasta, o pesado. Ambas expresiones de carácter despectivo.
Además, los ganaderos o pastores tenían una gran maestría como cirujanos y operaban incluso las cataratas de los animales, o lo que fuese aquello. No sé si es cierto, o me tomaban el pelo, cuentan que metiendo un imperdible tiraban y sacaban la telilla blanca de los ojos.
Las visitas del veterinario, o no existían, o eran mínimas, por lo que los dueños del ganado se tenían que ocupar de los partos o de las enfermedades que pudieran surgir.
Cuando yo era pequeña tuve una época en la que hice una breve incursión como ganadera. Mis primos, como sus padres eran ganaderos, tenían corderos a los que criaban con biberón si las madres parían dos crías, o simplemente no los querían amamantar.
Como cuando eres pequeño, tienes querencia a lo que los demás poseen, también yo quería tener un cordero al que criar. Mi primo Luciano me regaló un cordero recién nacido al que crie con esmero durante meses con un biberón, y todas las tardes lo visitaba para darle su ración. Me seguía a todas partes como si fuera su madre, ya que no había conocido a otra. Mi primo Santiago, que criaba otro, le enseñó al suyo a topar. Ambos estaban en la cuadra de mi prima María, y cada tarde, cuando íbamos a alimentarlos, teníamos que torear las envestidas del de Santiago.
El cordero fue creciendo, dejó de tomar leche, empezó a comer solo, volviendo entonces a su casa original con Luciano. Tras unos meses más ya estaba listo para su venta, y me dolió deshacerme de él.
Luciano hizo un negocio redondo con mi cordero, me lo regaló al nacer, después lo volvió a criar cuando ya no mamaba, y para finalizar lo vendió y me dio el dinero de la venta. Aquí terminó mi incursión en el negocio de la ganadería.
Dedico este relato a todos los sufridos ganaderos y, especialmente, a mis primos Luciano Sevilla y Santiago González, que nos dejaron demasiado pronto.